El detective Bernie Gunther se ha quedado huérfano.

El detective Bernie Gunther, uno de los pocos hombres justos en la Alemania nazi, se ha quedado huérfano, y con él los numerosos lectores que seguían apasionadamente sus casos. Ha fallecido el viernes 23 de marzo , de manera inesperada para buena parte de su público, el creador de Gunther y sus aventuras, el escritor escocés Philip Kerr (Edimburgo, 1956). Kerr, que padecía un cáncer ha muerto justo un mes después de cumplir 62 años.

Todas sus novelas de Bernie Gunther, su obra más destacada, han sido publicadas en castellano, excepto las dos últimas, la duodécima, Prussian Blue(2017), y la décimotercera, Greeks bearing gifts, que es de este mismo año. En España es novedad la última novela de otra serie suya policiaca que transcurre en el mundo del fútbol, Falso nueve.

Kerr, un hombre extremadamente simpático, dotado de un gran sentido del humor y al que le gustaba la buena vida, escribió muchas otras novelas fuera de las dos series mencionadas, entre ellas algunas de tanto éxito como Esaú y Una investigación filosófica, las primeras con las que se dio a conocer en España. También escribió ensayos y obras para niños.

Pero por lo que será recordado muy especialmente es por haber creado al detective Gunther, un investigador cuyos casos se relacionan con la Alemania nazi y se desarrollan durante el III Reich y la Guerra Fría. Bernie Gunther nació en 1989 con Violetas de marzo, que transcurría en 1936, con los nazis tratando de meter debajo de la alfombra todos sus pecados y mostrar al mundo una cara presentable con motivo de los JJ OO. Fue la primera parte de una trilogía de culto denominada Berlin Noir. El éxito hizo que Kerr continuara escribiendo aventuras de Gunther que sus lectores aguardaban con ansiedad. La verdad, la vida no será tan atractiva sabiendo que ya no van a llegar más novelas de la serie, que era realmente extraordinaria.

Kerr dominaba de manera increíble los escenarios, los personajes y la historia de la Alemania nazi. Bernie Gunther, hombre de profundas convicciones morales, se mueve en ese mundo detestable y de corrupción y maldad absolutas tratando de sobrevivir y mantener su conciencia limpia. Ex combatiente de la I Guerra Mundial y de convicciones de izquierdas solo la suerte y su talento como investigador le evitan ser una víctima más del régimen. Depurado por los nazis de su cargo en la policía y convertido en detective privado, su fama le lleva a ser obligado a trabajar para los grandes líderes del III Reich: Heydrich, Goebbels, Goering, Bormann, lo que le permitía a Kerr realizar retratos magistrales de esos personajes. En cambio, Hitler era una asignatura pendiente. Ya no veremos a Gunther intimar con él, y es una lástima, aunque difícilmente el Führer hubiera tolerado el cinismo, la ironía y el sentido del humor berlinés de nuestro hombre.

Bernie Gunther atraviesa la época nazi y la II Guerra Mundial en las novelas de Kerr resolviendo casos muy complejos lo que servía en realidad al escritor para mostrar los entresijos del régimen hitleriano. Con Gunther estuvimos en Dachau, en la Praga ocupada, en la Yugoslavia en guerra, en el Berghof, incluso en el baño de Goebbels (sin tirar de la cadena). De algún manera incomprensible, Gunther consiguió salir vivo de todo aquello para acabar de portero de noche (!) en la Riviera francesa después de haber pasado por Argentina huido en compañía de Mengele.

Cada novela, el detective era más cínico, más desengañado, más descreído. Y mejor personaje. En la última publicada en España se encontraba con Somerset Maugham en la Costa Azul durante la posguerra y se enredaba en una intrincada historia de espías. Es una pena enorme no saber qué habrá sido de Gunther al final. Kerr se ha llevado el futuro de su detective y solo nos queda imaginar, aunque nunca lo haremos como él. Qué pena más grande perder a esos dos grandes tipos.

Fuente: elpais.es

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